El coste de no invertir en salud mental

Invertir en salud mental no es un coste, es una estrategia para cuidar a las personas y fortalecer los resultados del negocio. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 1.000 millones de personas viven con un problema de salud mental. Es probable que uno de tus compañeros más cercanos esté entre ellas —o incluso que seas tú mismo—. Los problemas de salud mental pueden ser confusos, devastadores y absorbentes para los compañeros y sus familiares.

Desde la pandemia, muchas empresas reforzaron su compromiso con los programas de asistencia y asesoramiento a los empleados como respuesta al agotamiento, el aislamiento y la soledad. Muchos líderes hablaron públicamente por primera vez sobre la importancia de la salud mental.

Pero todavía queda mucho por hacer. Después de la pandemia, estamos menos saludables desde el punto de vista psicológico que antes. Esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres, que asumieron de manera desproporcionada responsabilidades adicionales relacionadas con los cuidados y las tareas domésticas, y en el caso de los jóvenes, que tuvieron menos oportunidades de interactuar con sus iguales.

Tras experimentar un aumento del 25% durante la pandemia de COVID-19, la ansiedad y la depresión continúan siendo los trastornos más diagnosticados a nivel global

Además del incalculable coste humano, los investigadores estiman que, solo por la ansiedad y la depresión, se pierden 12.000 millones de días de trabajo al año, con un coste de casi 1 billón de dólares. En España, el coste de la salud mental representa un 4,2% del PIB (unos 60.000 millones de euros anuales), según un informe del Consejo Económico y Social de España (CES).

 Según las estimaciones de la OCDE, el coste total de los problemas de salud mental representa el 4% del PIB en los países de la UE distribuidos en 190.000 millones de euros de gasto directo en asistencia sanitaria, 170.000 millones de euros en programas de seguridad social y aproximadamente 240.000 millones de euros de costes indirectos para el mercado laboral debido a la reducción del empleo y de la disminución de la productividad laboral.

Pero entonces, ¿qué pueden hacer las empresas para apoyar la salud mental de sus empleados?

1. Comunícate

El primer paso es: sé comunicativo. A pesar de los avances, la salud mental todavía arrastra un estigma. Si el director general y otros miembros del equipo directivo hablan regularmente sobre la importancia de la salud mental, es más probable que los empleados se sientan motivados a buscar ayuda.

2. Sé un ejemplo y un aliado

Si estás atravesando un problema de salud mental, considera la posibilidad de convertirte en un ejemplo a seguir; si no es así, ofrece tu apoyo, orientación y comprensión a quienes estén enfrentándose a dificultades.

3. Ofrece recursos y programas

Las empresas deben ofrecer apoyo para toda la variedad de experiencias y condiciones relacionadas con la salud mental. Pero estos programas solo serán tan eficaces como la cultura corporativa que anime a los empleados a pedir ayuda sin miedo.

4. Forma a tus responsables

La mayoría de los empleados conoce y confía en sus responsables. Los managers pueden ser la primera línea de actuación en la creación de un plan para ayudar a sus equipos.

Estos son solo algunos de los numerosos datos que refuerzan la importancia de abordar la salud mental como parte de la cultura empresarial. No se trata únicamente de reducir costes, sino de invertir en las personas para que puedan estar siempre en su mejor versión.